
He recibido muchos mensajes chéverísimos de todos con muchos bellos deseos y energía positiva, gracias!
Ya tenemos solamente semana y media en casita, y nuestros días en el hospital parecen cosa del año pasado y ya estamos más relajados y acostumbrados con este nueva etapa. Ya no trato a David como si fuera de azúcar y se fuera a mojar y hasta le estoy haciendo juegos y terapias que me enseñaron en el hospital para que aprenda a acostarse de barriga sin problemas con la canula.
No sé si ustedes padres de familia tienen una rutina con sus niños, pero nosotros luego de estar en el hospital holandés pues tenemos una (que nos encanta mandarla al sipote cada vez que podemos, como hoy sábado). A las 6:00 de la mañana David toma pecho y se vuelve a dormir, a las 8:30 de la mañana David disfruta de un baño caliente con aceites y lo vestimos luego de un masaje con aceite para bebé, a las 9:00 le damos sus medicinas (ya tan chiquito y toma medicina contra la acidez!) y le hacemos el mantenimiento de los vendajes que lleva en el cuello. Alrededor de las diez de la mañana vuelve al pecho y luego va al corrar a ejercitarse en el corral con su "baby gym". Hasta ahora todo parece bajo control, pero la verdad es que desde esa hora y hasta la hora que lo pongo a dormir, es un completo descontrol con lo de tomar pecho, ya que casi que lo tengo pegado todo el día y me siento como una mamá africana.
Como estuvimos tanto tiempo en el hospital pues nos fue difícil establecer una rutina de "amamantamiento". Por un lado estaban las enfermeras de la "vieja guardía" que me aconsejaban en seguir un esquema de cada tres horas como un reloj y no dejar a David más de 15 minutos en cada pecho. De esta manera acostumbro tanto al pecho como al bebé a tener un horario regular y es más cómodo para mi. Por el otro lado las enfermeras más jóvenes, vanguardistas y con diplomas en lactancia que me decían que lo de ahora era "amantar a demanda" o sea cada vez que uno crea que el bebé tiene hambre y dejarlo cuanto tiempo quiera. Pues entonces me tenía que quedar amarrada a la cama de David todo el santo día. Luego decidí que lo mejor era lograr un equilibrio entre los dos consejos, seguir un esquema y dar suficiente flexibilidad como para no dejar a David llorando por una hora porque todavía no le tocaba. Suena bien, no? Pero todavía no lo he perfeccionado, ya que David a veces quiere pecho no por hambre sino por comfort y entonces no bebe nada y se queda dormido y como resultado pues soy una mamá canguro. Esto de dar pecho es dificilíiiisimo y de verdad que para todas las mamás que lo intentamos hay que levantarnos una estatua! Cada vez que las enfermeras o doctores se enteran de que estoy amamantando, dicen: "wow". Es que el mérito realmente lo tiene David, ya que los bebés con canula en general no beben y tiene dificultades en tragar, y la mayoría hay que alimentarlos con un tubo "nasogástrico". En cambio David es un "mamador" por naturaleza, talento latino por supuesto! Hasta querían tomarnos fotos para inspirar a otros padres en la misma situación a amamantar a sus bebés...
Ya tenemos solamente semana y media en casita, y nuestros días en el hospital parecen cosa del año pasado y ya estamos más relajados y acostumbrados con este nueva etapa. Ya no trato a David como si fuera de azúcar y se fuera a mojar y hasta le estoy haciendo juegos y terapias que me enseñaron en el hospital para que aprenda a acostarse de barriga sin problemas con la canula.
No sé si ustedes padres de familia tienen una rutina con sus niños, pero nosotros luego de estar en el hospital holandés pues tenemos una (que nos encanta mandarla al sipote cada vez que podemos, como hoy sábado). A las 6:00 de la mañana David toma pecho y se vuelve a dormir, a las 8:30 de la mañana David disfruta de un baño caliente con aceites y lo vestimos luego de un masaje con aceite para bebé, a las 9:00 le damos sus medicinas (ya tan chiquito y toma medicina contra la acidez!) y le hacemos el mantenimiento de los vendajes que lleva en el cuello. Alrededor de las diez de la mañana vuelve al pecho y luego va al corrar a ejercitarse en el corral con su "baby gym". Hasta ahora todo parece bajo control, pero la verdad es que desde esa hora y hasta la hora que lo pongo a dormir, es un completo descontrol con lo de tomar pecho, ya que casi que lo tengo pegado todo el día y me siento como una mamá africana.
Como estuvimos tanto tiempo en el hospital pues nos fue difícil establecer una rutina de "amamantamiento". Por un lado estaban las enfermeras de la "vieja guardía" que me aconsejaban en seguir un esquema de cada tres horas como un reloj y no dejar a David más de 15 minutos en cada pecho. De esta manera acostumbro tanto al pecho como al bebé a tener un horario regular y es más cómodo para mi. Por el otro lado las enfermeras más jóvenes, vanguardistas y con diplomas en lactancia que me decían que lo de ahora era "amantar a demanda" o sea cada vez que uno crea que el bebé tiene hambre y dejarlo cuanto tiempo quiera. Pues entonces me tenía que quedar amarrada a la cama de David todo el santo día. Luego decidí que lo mejor era lograr un equilibrio entre los dos consejos, seguir un esquema y dar suficiente flexibilidad como para no dejar a David llorando por una hora porque todavía no le tocaba. Suena bien, no? Pero todavía no lo he perfeccionado, ya que David a veces quiere pecho no por hambre sino por comfort y entonces no bebe nada y se queda dormido y como resultado pues soy una mamá canguro. Esto de dar pecho es dificilíiiisimo y de verdad que para todas las mamás que lo intentamos hay que levantarnos una estatua! Cada vez que las enfermeras o doctores se enteran de que estoy amamantando, dicen: "wow". Es que el mérito realmente lo tiene David, ya que los bebés con canula en general no beben y tiene dificultades en tragar, y la mayoría hay que alimentarlos con un tubo "nasogástrico". En cambio David es un "mamador" por naturaleza, talento latino por supuesto! Hasta querían tomarnos fotos para inspirar a otros padres en la misma situación a amamantar a sus bebés...



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