Hola a todos!Bueno, el verano ya casi se ha ido, ya pasaron los 6 meses de permiso que me tomé del trabajo para cuidar de David, y la semana pasada volví al trabajo.
Estoy trabajando cuatro días a la semana, de lunes a jueves. Los lunes, martes y jueves va una enfermera a la casa (una diferente cada día de la semana: Silgred, Lisbeth y Yolanda). Los miércoles yo o Martijn nos quedamos trabajando en la casa (aunque es bien difícil trabajar y cuidar a un bebé al mismo tiempo!). La enfermera llega a las 8 de la mañana y se va a las 6 de la tarde, es muy cómodo porque no tenemos que llevar a David a la guardería (ya que tendría que ir a una guardería "medica" pero la más cercana queda a 30 minutos).
El sistema de salud de Holanda nos calculó una "indicación médica" que consiste en el número de horas que David necesita de cuidados médicos. Nos asignaron alrededor de 30 horas semanales que son las horas que las enfermeras se quedan en la casa. Las horas son calculadas a X euros por hora, y mensualmente basado en esta estimación, el gobierno le deposita mensualmente a David en una cuenta bancaria creada a su nombre. Con esta plata podemos "comprar" los servicios de salud que necesitemos, o nos podríamos pagar a nosotros mismos. Pero como yo tengo que volver a trabajar, pues le pagamos a la compañía que "administra" a las enfermeras y todo el mundo contento.
Las enfermeras son muy buenas y profesionales, tienen dos hijos cada una de ellas así que no solamente tienen experiencia como enfermeras sino como madres. David se la lleva muy bien con ellas y todo el tiempo anda riendose y "flirteando" con las enfermeras, es que no puede negar su sangre latina, je je je.
David está muy bien, está creciendo chévere, ya tiene 5 meses y dos semanas, pesa más de 7 kilitos, y está empezando a rodar sobre su barriguita y a comer algo de compota, que le encanta. Lo estoy "destetando" poco a poco, todavía lo amamanto en la mañana y a la media noche y el resto del día toma tetero. Para mantener el flujo de leche, estoy usando una máquina succionadora al mediodía pero una sola vez al día en la oficina. Por ley, el gobierno obliga a las empresas a proveer de un cuarto privado para succionar leche a las madres trabajadoras, y aquí hay uno. Aunque en la firma la mayoría son hombres y hay muy pocas madres que estén ahora amamantando (somos solamente 4, para una oficina tan grande). Todavía quisiera darle algo de leche materna a David, porque estoy convencida de que eso es lo que lo ha mantenido sin ninguna gripe desde que nació (eso, o que no permitimos visitas de personas que tengan gripe!).
Pero no sé cuanto tiempo podré seguir con este sistema, porque cuando empiece a ir a clientes otra vez y esté full, no creo que sea conveniente que en plena reunión les diga: "Ay disculpen, es la hora de sacarme la leche, con permissssito, ustedes sigan hablando como si nada...y si necesitan para el café me avisan."
Ayer me pasó algo de lo más cómico, iba yo con mi máquina succionadora al cuarto de leche que se llama"Kolfkamer" y una muchacha se acercó y me dijo: "Hola, yo sé que te vas a sacar la leche. Te molestaría que entrara contigo al cuarto?"
En ese momento pensé que la quería probar (ja ja ja, no, mentira).
Y continuó: "Es que me toca rezar, si no te importa".
Bueno le dije que no importaba y entramos juntas y cerré el cuarto con llave. Pues la muchacha se puso encima de la ropa un vestido con velo, extendió una alfombra en el piso, se arrodilló y empezó a rezar (me imagino que a Alá, en la dirección de la Meca, por que en mis clases de catesismo nunca ví rezar así). Mientras yo me sacaba la leche, ella hacía alabanzas. Pensaba para mis adentros: "Estas cosas solo me pasan a mi"....
Ayer me pasó algo de lo más cómico, iba yo con mi máquina succionadora al cuarto de leche que se llama"Kolfkamer" y una muchacha se acercó y me dijo: "Hola, yo sé que te vas a sacar la leche. Te molestaría que entrara contigo al cuarto?"
En ese momento pensé que la quería probar (ja ja ja, no, mentira).
Y continuó: "Es que me toca rezar, si no te importa".
Bueno le dije que no importaba y entramos juntas y cerré el cuarto con llave. Pues la muchacha se puso encima de la ropa un vestido con velo, extendió una alfombra en el piso, se arrodilló y empezó a rezar (me imagino que a Alá, en la dirección de la Meca, por que en mis clases de catesismo nunca ví rezar así). Mientras yo me sacaba la leche, ella hacía alabanzas. Pensaba para mis adentros: "Estas cosas solo me pasan a mi"....