martes, 23 de junio de 2009

La cuenta regresiva


Este viernes será la operación de David. Se me encoje el estómago nada más al escribirlo. Tengo tantas esperanzas de que todo saldrá bien y de que David finalmente se librará de su canulita. Pero al mismo tiempo me da un frio en el cuerpo de pensar que David tendrá una operación muy delicada que dura cuatro horas, y estará entubado por unos días.

Hoy hace un día espléndido de verano. Decidí trabajar desde la casa ya que he estado muchos días fuera y trabajando hasta tarde. Así de vez en cuando voy al jardín y veo como David está jugando con pompas de jabón o pintando con tiza en el piso del patio. Está tan feliz, le fascina poder estar afuera y explorar todas las plantas, ver los pájaros, correr y reir. Isabelita está durmiendo la siesta en la grama, bajo el sol y una sombrilla. Que lindo y calmado está todo.

Pero solo estámos subiendo la cuesta de la montaña rusa, y yo he subido antes y sé que la bajada es brusca y dá miedo, que se siente un vacío en el estómago, y justo unos segundos antes de la gran bajada uno se pregunta: "pero porqué carrizo me monté en esta montaña rusa?". Así me siento, subiendo la cuesta con David al lado. David nunca se ha montado y no sabe que viene una bajada brusca, está feliz disfrutando del viento y del sol. Mejor que no sepa, que todo pase rápido, y que luego de que se termine nos bajemos todos de la montaña rusa y nos riamos mucho, medio asustandos pero muy contentos, pensemos que somos muy muy valientes y que fue muy enriquecedora la experiencia. Pero jurando que nunca más nos volveremos a montar...

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