Hoy David se despertó a las 7 de la mañana llorando y se tocó su huequito en el cuello y me dijo en holándes: "duele". Tenía un poco de estridor (ruido al respirar) aunque sus niveles de oxigeno en el monitor estaban bien. Sentí como si se me hubiese ido el alma del cuerpo. Pensé para mi: "Oh, no. Qué está pasando ahora? Qué significa esto? Por qué, por qué? ".
Lo cierto es que David ha estado bien hoy, pero con un una respiración un poco más laboriosa que cuando llegamos del hospital. Puede ser que tenga gripe y el doctor ya nos había advertido que con gripe se inflaman las vías respiratorias y que podría tener dificutad. También no está acostumbrado o no ha aprendido a respirar por la boca en caso de que tenga la nariz tapada. En fin, he estado tratando de buscar una explicación. En Internet he encontrado muchas historias de padres con niños que han sido "decanulizados" y cuentan que (dependiendo del caso) siempre hay algunas dificultades en el camino.
Ahora David está durmiendo plácidamente sin ningún tipo de ruido. Espero que pase bien la noche. Cuando él tenía la canula yo estaba preparada para todo, sabía exactamente qué hacer y qué no hacer. Ahora que no la tiene, estoy un poco a la deriva. No sé que es normal y que no es normal. Aunque médicamente sé cuáles son los sintomas graves de los cuales debo estar pendiente: que tenga claros signos de estrés respiratorio, bajas en el nivel de oxigeno, palidez, letargo, retracciones en el pecho, etc. Pero más bien psicológicamente no estoy aún preparada. Con la canula siempre tenía una vía aérea segura y directa. Ahora sin canula, se me hace difícil saber a qué me tengo que acostumbrar y de qué tengo que tener cuidado.
He estado un poco estresada como se podría esperar. Mientras estaba inmersa un poco en mis preocupaciones, Isabel se dió un sopapo con la esquina de la mesa y ahora tiene un morado cerca del ojo. Pobrecita mi princesa.
Mañana tenemos una parrilla para celebrar que a David le quitaron su canula. Hoy pensé que quizás me había precipitado con la celebración. Ahora que David duerme plácidamente pienso que no, no es una celebración precipitada. Todos en la familia estamos empezando una nueva y mejor etapa y tenemos que acostumbrarnos también a los altibajos.
Pero todavía no me ha regresado el alma al cuerpo desde esta mañana.
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