


Hace poco más de un año, no sabía si David podría ir a un colegio como todos los niños o no.
El lunes 5 de septiembre fue su primer día de colegio, como todos los otros niños. Un día como cualquier otro, maravilloso y espectacularmente normal.
Ibamos caminando como si nada hacia su salón por primera vez, y el papá me dice: David está muy entusiasmado. El iba calladito, así que de entusiasmado no le veía nada. Hasta que me fijé en la expresión de su cara. Tenía los ojos abiertos como dos platos, llenos de expectativa y emoción. Su hermanita parecía más emocionada todavía, porque iba brincando cada paso en lugar de caminar, y eso que solamente lo estaba acompañando!
Y allí lo dejamos, sentadito en su silla, solito. Sin enfermeras, sin monitores, sin sustos en el estómago. Solamente con su lonchera y sus compañeritos nuevos. Sus nuevos amigos de toda la vida! Ese lunes trabajé en la casa, y como el colegio me queda al lado, me escapé y fue a verlo durante el almuerzo. Fue un privilegio ver a los niños almorzando en su primer día de colegio con su maestra. La maestra me comentó que David la estaba pasando muy bien y que había preguntado muchas cosas!
La semana pasada David estuvo de campamento son sus abuelos y su primo Thijmen durante toda la semana. Estuvo tan emocionado y lo pasó tan bien, que cuando llegó de nuevo a la casa lo que hacía era llorar y decir que quería ir a ver a Thijmen y a su Oma (abuela). Y antes del campamento, estuvimos de vacaciones de verano en Colombia y Aruba. Casi un mes, disfrutando de la playa, la familia, paseos y piscina. Ha sido un verano inolvidable.
Abril fue la última vez que David estuvo en el hospital, por culpa de otra gripe. Pero esta vez fue más corto y le causó menos impacto. Desde Abril, David ha estado lleno de salud y de felicidad.
Ya recuerdo muy poco lo que era vivir con David y su canulita. Siempre me meto en las páginas de Internet de padres con niños con canula para ver si puedo ayudar a otros padres que estén pasando por lo mismo que yo he pasado, con consejos o tips. Otras veces leo las historias, para recodar la nuestra, como para que no se me olvide ser agradecida. Dar gracias por cada vez que
Ya recuerdo muy poco lo que era vivir con David y su canulita. Siempre me meto en las páginas de Internet de padres con niños con canula para ver si puedo ayudar a otros padres que estén pasando por lo mismo que yo he pasado, con consejos o tips. Otras veces leo las historias, para recodar la nuestra, como para que no se me olvide ser agradecida. Dar gracias por cada vez que
David hable muy suave o muy bajito, y en lugar de preocuparme de que no lo escuchen, agradecer que puede hablar. Dar gracias cuando David tose, y en lugar de preocuparme de que le va a dar gripe, agradecer de que tiene una tos fuerte que le permite aclarase las vías respiratorias (muchos niños afectados por su condición no la tienen). Dar gracias por cada vez que le veo la cicatriz que tiene en el cuello, y en lugar de preocuparme porque los otros niños lo puedan molestar por eso, agradecer de que es una cicatriz cerrada y curada.
Qué bendición tener los hijos que tengo y que privilegio aprender de ellos.